Tres chanchitos - Personajes de madera para el cuento

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Cuento Tres chanchitos

Personajes hechos a mano: Lobo y tres chanchitos de aproximadamente 9 a 14cm

 

El cuento con títeres de mesa ayuda a los niños inquietos a escuchar

"Cada vez nos encontramos con más niños inquietos o con déficit de atención a los que en edad temprana les cuesta escuchar un cuento o concentrarse en un juego. Estos niños más adelante tendrán también dificultades para atender cualquier lección o centrarse en una tarea académica. En actividades agradables como el juego y el cuento, los niños pueden entrenar, entre otras, las facultades de la concentración y la atención, tan necesarias para realizar cualquier otra actividad menos lúdica. Lo agradable es la base del aprendizaje. Si de entrada todo es arduo, el niño se cierra completamente y deviene en frustración, bloqueo o mal comportamiento. Los niños inquietos nunca lo hacen adrede; siempre debemos preguntarnos qué déficit en su organización sensorial tienen, qué es lo que les impide integrar aquello que el adulto está contando. Debemos ayudarles, paso a paso, para que sean capaces no solo de concentrarse sino también de disfrutar de ello. Para muchos de estos niños escuchar un cuento ya es una actividad demasiado compleja. Una manera de ayudarles es ofrecerles más elementos sensoriales, es decir, lograr que el cuento les entre por los oídos, la vista, las sensaciones táctiles, motoras y del propio lenguaje. Es en este sentido que los teatrillos de mesa, muy difundidos en la pedagogía Waldorf, además de servir de entretenimiento, tienen una base pedagógica y terapéutica de gran valor.
 

A los niños de tres años, sobre todo a los varones, les suele costar escuchar, pero también hay niños de cuatro, cinco y seis años que presentan la misma dificultad. No tienen la madurez neural para poder estar sentados quietos. Su sistema vestibular, relacionado con el equilibrio, la capacidad de escucha y la atención, puede estar inmaduro. También pueden tener patrones inmaduros de movimiento. Frente a la pantalla, el cerebro no tiene que hacer ningún esfuerzo. Está como dormido. Los ojos ven imágenes tridimensionales en formato bidimensional, lo que no exige la adaptación a las distancias de los ojos. Las imágenes vienen hechas, no se necesita ningún esfuerzo imaginativo. La terapia para estos niños es todo lo contrario; hay que ayudarles a ser capaces de asimilar y volver a sensibilizarles. Para eso es necesario aquietar sus sentidos, eliminar los estímulos fuertes y ayudarles a que sean capaces de disfrutar de estos pequeños cuentos como lo haría cualquier niño sano. La expresión “me aburro”, no hay que tomarla textualmente. Los cuentos breves y sencillos con cancioncillas y rimas, les permiten entrar en la magia del cuento y poder participar activamente con todos sus sentidos, lo cual evita el manido aburrimiento. Pueden cantar o decir la rima con la maestra. No están forzados a estarse completamente quietos y callados. A medida que contamos el cuento un día tras otro, cada vez son más los que participan activamente de él. En este sentido los cuentos de repetición hechos como teatrillo de mesa han dado excelentes resultados en niños con necesidades especiales y problemas específicos de lenguaje.

Tamara Chubarovsky 

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